¿Constelaciones Familiares?









¿Qué son las Constelaciones Familiares?


Constelaciones Familiares es un modo de psicoterapia sistémica que en la actualidad suscita un tremendo interés en Europa y América ha traído como resultado una amplitud considerable en la comprensión de la psique humana. 

Esta metodología se puede aplicar de forma individual o desarrollar en grupo. Se enfoca en solucionar los desordenes que se manifiestan como enfermedad física, psíquica o dificultad relacional, en las familias y en las organizaciones. 


¿Cómo se realizan?


El cliente configura la imagen de su familia con la ayuda de los participantes de un grupo. Se puede configurar la familia de origen, es decir, la familia de la que uno proviene, con los padres, hermanos y, en caso de ser necesario, también se pueden integrar miembros de generaciones anteriores. A su vez, existe como opción configurar el sistema actual, p. ej. la propia familia del cliente con el como marido (o la cliente como mujer), la pareja y los propios hijos. Las parejas anteriores también forman parte de la ordenación. 

Muchas constelaciones evidencian un gran número de tensiones subliminales existentes en el sistema que los representantes expresan. Así, por ejemplo, el representante de un hijo o un padre que en una constelación es colocado al margen y mirando al vacío, percibe esta posición como una carga. Cada representación tiene su propia fuerza, de manera que cualquier persona que la realice tendrá percepciones similares. Más allá de la mera percepción, los representantes experimentan una sorprendente variedad de sentimientos y relaciones en la respectiva familia. 

El participante que ocupa el lugar de otra persona comunica las tensiones percibidas en ese papel, tensiones que se disuelven en cuanto son descubiertas y expresadas. En el trabajo concreto se emplea una serie de frases simples con un efecto curativo. Los efectos sobre los demás participantes de una constelación, mostrarán si una frase es acertada y produce un cambio real. De esta manera, se permite experimentar con diferentes soluciones y comprobarlas. 


El Alma de la Familia 


Existe un "Alma de la Familia Ancestral" que actúa en nuestras vidas. Sus patrones y estructuras almacenadas en el inconsciente se pueden "ver" en la constelación y así lograr soluciones rápidas y profundas. 

Cada uno de nosotros lleva en su interior la imagen de un orden en su familia. En la constelación esta imagen se exterioriza y cobra vida. El cliente elige representantes para cada miembro vivo o muerto de su sistema, inclusive su propia persona. A continuación, se asigna a cada uno de ellos un lugar y una dirección a la cual mirar en un campo libre. En todo este proceso, sin embargo, no se determina ninguna postura ni ningún sentimiento concreto. 

El enfoque de Constelaciones Familiares va más allá de la historia personal, lo que produce una apertura a un espacio nuevo, al espacio de la historia familiar. Con esta experiencia terapéutica se ha descubierto relaciones sorprendentes entre el pasado y el presente. En gran parte, las raíces de nuestros problemas se remontan a generaciones anteriores. Toda la familia, incluso nosotros mismos, está vinculada frecuentemente sin sentirlo ni saberlo. 

Así pues, el sufrimiento y la culpa se transmiten de generación en generación. Todo gira alrededor de la muerte, la injusticia, los golpes deparados por el destino, el amor y las relaciones humanas. Así, por ejemplo, cualquier miembro olvidado o excluido es representado por otro miembro que nace posteriormente en el mismo sistema; su suerte se repite. 

A través del inconsciente que nos une a la familia, el alma familiar procura que los valores, comportamientos y suertes de nuestros antepasados sigan actuando, vibrando y buscando su realización en nuestra propia persona. Esta lealtad es uno de los valores más supremos. Cada uno asume el papel necesario para el sistema familiar, acción que produce una profunda satisfacción interior. 


Cargas de los antecesores 


¿Qué problema de mis antecesores estoy cargando sin saber? 

Una relación de pareja tiene buenas posibilidades de lograrse cuando ambos miembros son fiables y suficientemente maduros para, en algún momento, formar una familia y cumplir el papel de padre o madre. Para ello es necesario que (hablando en un sentido figurativo), la madre se encuentre detrás de la mujer, y el padre detrás del marido. Si esta relación está perturbada, también lo estará la capacidad de establecer una relación y un vínculo. 

Una causa sistémica habitual de este trastorno radica en el pasado de los padres p. ej. la madre o el padre tuvieron una relación vinculante antes de casarse, por ejemplo un gran amor, un compromiso u otro matrimonio. Esta primera pareja también forma parte del sistema, dado que otra ley de la familia dice que también forma parte del sistema aquél que hizo sitio a favor de otro. Si esta persona es olvidada (como ocurre en muchas familias), será representado inconscientemente por un hijo. 

El orden que reina en las familias procura que toda injusticia sea expiada. Por lo tanto, una pregunta importante es la siguiente: ¿hubo algún tipo de injusticia o de culpa en la familia? 

Así, por ejemplo, una familia campesina vivirá como injusticia el hecho de que no se respete la sucesión, es decir, que no sea el hijo mayor quien herede la finca sino su hermano menor. En tales casos, esa finca suele "traer mala suerte". 


Un universo de aplicaciones 


• Adicciones 
• quiebres familiares y decisiones sobre custodia de hijos 
• pérdidas y duelos inconclusos 
• tendencias a enfermedades graves y accidentes 
• patrones recurrentes de mala fortuna 
• dificultades con hijos adoptados 
• trastornos del comportamiento 
• destinos difíciles y enfermedades terminales 
• efectos de la violencia en familiares de víctimas y perpetradores 



Estudio de Caso: Mónica, Roberto y Marta



Para comprender mejor la dinámica de las Constelaciones Familiares veamos los problemas de Mónica, Roberto y Marta (nombres ficticios). 

Desde hace ya varios años, Mónica vive repetidas fases de melancolía y hastío de la vida, incluso ha llegado a pensar en el suicidio durante este tiempo. Este estado de ánimo parece haber contagiado también a su familia, ya que puede descubrir síntomas similares en su hija de diez años. 

Roberto, por su parte, con frecuencia se ve atormentado por sentimientos de culpabilidad que aparecen en situaciones simples de su vida cotidiana. Es incapaz de defenderse de estos sentimientos y tampoco encuentra las razones de fondo, por más que lo piense. 

Marta, una y otra vez, fracasa en sus relaciones sentimentales. Si bien, en un principio tiene mucho éxito con los hombres, nunca ha podido desarrollar una relación duradera y estable. Así pues, mira con envidia a sus antiguas compañeras de clase que, hace tiempo, encontraron pareja y formaron sus hogares, ¿aún aparecerá el hombre de sus sueños? 

La persona abrumada por un problema busca las causas; una explicación en las experiencias difíciles del presente y del pasado. Muchas veces se encuentra la causa, sin embargo, no siempre. Ni Mónica, ni Roberto, ni Marta pudieron encontrar las explicaciones en las circunstancias de sus propias vidas, ¿de dónde proviene, pues, su desdicha personal?, ¿acaso ya estaba dispuesta en sus genes? 

El enfoque de Constelaciones Familiares va más allá de la historia personal, produce una apertura a un espacio nuevo, al espacio de la historia familiar. Con esta experiencia terapéutica se ha descubierto relaciones sorprendentes entre el pasado y el presente. En gran parte, las raíces de nuestros problemas se remontan a generaciones anteriores. Toda la familia, incluso nosotros mismos, está vinculada frecuentemente sin sentirlo ni saberlo. 

Así pues, el sufrimiento y la culpa se transmiten de generación en generación. Todo gira alrededor de la muerte, la injusticia, los golpes deparados por el destino, el amor y las relaciones humanas. Así, por ejemplo, cualquier miembro olvidado o excluido es representado por otro miembro que nace posteriormente en el mismo sistema; su suerte se repite. 

La muerte tiene una influencia extraordinaria, sobre todo la que es vivida como un hecho chocante, por ejemplo, la muerte de un niño o una persona joven o cuando sucede de una manera violenta. Mónica tiene en su familia dos hermanos fallecidos a temprana edad. Cuando Mónica tenía tres años, su hermano de cinco años murió en un accidente. A raíz de sus investigaciones, descubre, además, que la primera hija de sus padres nació muerta y que nunca se mencionó, debido a esto quedó prácticamente olvidada. 

Cuando un hijo muere, el impacto sobre los padres y hermanos es considerable. A veces, sobre todo al tratarse de un primer hijo, los padres no asimilan esta muerte, en lugar de esto guardan el dolor en sus corazones. También los hermanos se sienten chocados y, de alguna manera, culpables. Ellos siguen con vida mientras que su hermano (o hermana) tuvo que morir. Como consecuencia, frecuentemente se sienten atraídos por la muerte, ya que desean estar allí donde sus hermanos se encuentran: “te sigo” (esta frase expresa su tendencia a la muerte, tendencia de la que no son conscientes). 

En el caso de Mónica, esta tendencia se expresa en la melancolía, hastío de la vida e ideas suicidas. Este efecto se da aunque Mónica no haya conocido a la hermana muerta, ni nunca haya oído hablar de ella conscientemente. Tal muerte, sin embargo, causó profundas heridas emocionales en sus padres. Con sus antenas sensibles los demás hijos perciben inconscientemente estas heridas y reaccionan en consecuencia. Es esta tendencia a la muerte la que desencadena muchas enfermedades graves. La voluntad de vivir está debilitada y el cuerpo reacciona con enfermedades. Otros que se sienten atraídos por la muerte toman el camino de los excesos y las drogas. 

Roberto una y otra vez se siente atormentado por sentimientos de culpabilidad de los que desconoce toda causa. También, sus sentimientos se explican por la vinculación de la familia a través de las generaciones, ya que hay otra ley vigente en toda familia: sentimientos importantes que fueron reprimidos por un miembro de la familia serán adoptados y vividos por un miembro posterior. 

A Roberto se le pregunta: ¿qué hombre de tu familia podría haber tenido motivos reales para sentirse culpable? A Roberto se le viene a la mente que su padre, durante la guerra, abandonó a su primera mujer y esta pereció en consecuencia. Más tarde, su padre volvió a casarse, aparentemente olvidándose por completo de la primera mujer. Roberto descubre que él vive los sentimientos que su padre reprimió. 

En el caso de Marta se muestra otro tipo de implicaciones en el destino familiar que aparecen con frecuencia. A pesar de su innegable éxito con el otro sexo, todas sus relaciones amorosas acaban fracasando. ¿Cuál es la razón de fondo?

El padre de Marta estuvo comprometido antes de su matrimonio y se separó para casarse con la madre de Marta. En la familia nadie habla de aquella mujer, el tema es demasiado delicado. Sin que nadie lo sepa o advierta, Marta representa a la novia anterior de su padre. Por esto, desde un principio había sido la preferida de papá (como representante de su primer amor). Con su madre, por lo contrario, nunca se había entendido muy bien, ya que inconscientemente percibía la rivalidad. Como resultado de esta situación, Marta sigue vinculada como representante de una mujer para el padre por lo que esta relación inconsciente, cobra relevancia frente a parejas actuales, y por otra parte, le faltará la fuerza femenina madura para un vínculo duradero. 

Al estudiar de forma muy detallada estos casos, hasta llegar a las raíces de las conexiones, se evidencia un profundo amor original de hijos a padres. Los hijos aman de una manera ciega e incondicional. No sólo son dependientes y necesitados de amor como la Psicología afirmaba hasta ahora, sino que ellos mismos aman con un amor inconsciente. Los hijos, durante toda su vida permanecen profundamente unidos a sus padres, dispuestos, incluso a entregar su vida por ellos y su familia. Esta misma lealtad los lleva a tomar sobre sí la desdicha de sus padres. Así, por ejemplo, una pareja puede vivir en una relación infeliz. Si es así, sus hijos difícilmente tendrán el valor o la fuerza de ser felices en sus propias relaciones. En sus corazones sería como una traición. 

Y esto se aplica a todos los hijos. En la superficie, el contacto entre hijos y padres puede estar roto o incluso puede que exista una relación de hostilidad. Sin embargo, estos hijos también están al servicio de la familia, en la que cumplen misiones transmitidas de generación en generación. 

¿Es posible disolver o transformar estas conexiones nefastas? Para este fin se ha desarrollado el método Constelaciones Familiares. Después de que una constelación está configurada, la segunda fase busca las soluciones para cada sistema en particular. 

En el caso de Mónica, la niña que murió al nacer obtiene ahora el lugar que le corresponde al lado de los hermanos. Es como si se llenara un hueco negro en su interior. La representante de Mónica expresa su respeto ante esta hermana con una reverencia, pronunciando la siguiente frase curativa: “por favor, mírame con cariño”. 

Para Roberto, que vivía los sentimientos de culpabilidad que su padre había reprimido, son otras las frases liberadoras. El se halla ante el representante de su padre y le dice: “Este sentimiento de culpa que he llevado durante tanto tiempo es tuyo. Por favor, vuelve a llevarlo tú”. 

En la constelación de Marta fue especialmente importante que la novia anterior de su padre, hasta entonces excluida, fuera introducida en la configuración del sistema de origen. De repente, está claro a quién se dirigen realmente los sentimientos del padre y la hija queda aliviada. De esta forma puede volver enteramente al papel de hija y, desde esa posición, buscar un nuevo contacto con la madre. 

Al final de la Constelación, el participante que configuró su sistema ocupa el lugar de su representante. Hasta ese momento ha estado observando la historia de su familia desde fuera, con distancia, en un proceso que puede haber durado quince minutos o incluso toda una hora. Muchos aspectos le habrán quedado claros. Así, pues, interioriza con todos sus sentidos la imagen y el orden nuevo. 

Como preparación para este tipo de trabajo se recomienda investigar en la propia familia qué sucesos incisivos hay. La información se puede obtener de padres, tíos, abuelos, etc. 

Para aclarar hechos decisivos del pasado, estas serían las preguntas más importantes a realizar: ¿hubo casos de muertes tempranas en la familia?, ¿entre los hermanos?, ¿en la línea del padre o de la madre?, ¿hubo injusticia o culpa?, ¿infortunios?, ¿hubo algún compromiso anterior por parte del padre o de la madre? 

Lo que ocurre y se mantiene por amor, tan solo por amor se puede encontrar la solución. Esta atmósfera constituye la base necesaria para disolver viejos enredos e implicaciones funestas. Finalmente, se encuentra un amor más consciente y una unión más madura, lo que da paso a un orden nuevo en el que cada uno recibe un lugar bueno. Así, es posible disolver tensiones antiquísimas, perpetuadas de generación en generación, para dar lugar a una vida.